Domingo de Ramos

Semana Santa de Baena (Córdoba)

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jueves, 31 de mayo de 2012

"LA ALEGRÍA DE VIVIR UN DOMINGO DE RAMOS"


La Cofradía de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén cumple treinta años desde su fundación por el párroco Virgilio Olmo.
Actividades: Se están desarrollando desde Cuaresma con hincapié especial en la bendición de la nueva capilla de la Imagen Titular en la Iglesia de Santa María la Mayor o las catequesis de convivencia.
Recuerdo: Al que fuera impulsor y Hermano Mayor de La Borriquita, el sacerdote Virgilio Olmo, en su pueblo natal, Cañete de las Torres.

"LA ALEGRÍA DE VIVIR UN DOMINGO DE RAMOS"

Los niños se hacen mayores a costa de recuerdos, pero permanecen siendo niños, precisamente por los sentimientos que generan esas añoranzas tan especiales. Una niña hebrea, mejor dicho, vestida de hebrea en las calles de la Almedina una Semana Santa de 1980. Junto a ella su hermana. Y muy seguidas ambas por la vista por su padre, orgulloso por haberles inculcado ese espíritu semanasantero y que ellas lo hubieran seguido. Todo transcurrió entre palmas y alegría por esas calles tan especiales del lugar más alto de Baena.

Al año siguiente se repitió la experiencia, pero ya con más vecinos, con más recorrido, con más animación y con una imagen. Ya era una procesión que simbolizaba a Jesús entrando en Jerusalén a lomos de un borrico, convertido tradicionalmente en borriquita. Esas vivencias llegaron a la niña hebrea casi mucho más a la Cofradía que los solos lazos familiares con la entidad. El párroco de Santa María la Mayor, Virgilio Olmo, también Hermano Mayor de la Borriquita, empezó a llevarla como representante en algunos actos oficiales.

Más adelante
Y luego la nombró camarera, para poner el paso reluciente de flores y bonito. Ya no era niña hebrea (salvo en lo sentimental), y sólo había visto su Borriquita, ninguna de otras localidades, ni cercanas ni lejanas. Se quedaba con su talla, la que llegó a la Almedina en 1981 y cuya imagen, vista tan de cerca, se tornó recuerdo imborrable. Aquellos primeros niños que acompañaron a la hebrea que protagoniza este texto, fueron a más y a mayores, y se les unieron otros amiguitos.  Y ya no sólo iban vestidos de hebreos, también empezaron a llevar indumentarias del resto de cofradías, de las hermandades, de las cuadrillas de judíos.

Y lo que empezó siendo una ilusión de pequeños un Domingo de Ramos, se convirtió en la procesión de los niños, en la más variada, en la que más trajes diferentes luce, en la que los pequeños se ilusionan, ilusionan a sus papás y hacen las delicias de la gente. Poco importa que rompan las filas, que intenten no hacerlo, que se despisten, que se rezaguen por el cansancio acumulado en los metros recorridos de desfile...; hay cosas que importan poco, desde luego menos que la llamada procesión de los niños. La suma hace unión y el germen bien regado, deja resultados.

Se hizo mayor
La niña hebrea ya era muy mayorcita y cuando el Hermano Mayor empezó a estar malito, no dudó en continuar siguiendo sus pasos, sus indicaciones, su compromiso para que la procesión de los niños prosiguiera el camino hacia adelante, casi perpetuara esa formación cofrade en los más pequeños para que fueran aprendiendo lo que es ese espíritu y ese ánimo, esa entrega y consideración.

La niña hebrea ya está en su segundo mandato como Hermana Mayor. Al frente de la Cofradía con menor número de hermanos (apenas llegan al medio centenar), aunque como ya se ha señalado sea en la que participan mayor número de hermandades a través de los pequeños. Aquí no hay una Semana Santa chiquita como en otros lugares de la provincia, pero la Borriquita simboliza a esos pequeños que acuden vestidos de cofrades a un desfile. Tantos por vez primera como aquella niña hebrea que ahora está pensando en otros proyectos, de forma discreta, apagada, con la sonrisa encendida y la ilusión perenne.

Actualmente no tiene la inquietud de pedir unas pesetas para comprarse golosinas. Ahora esas pesetas son euros, y muchos, para poder comprar una imagen de la Virgen que acompañe en el desfile procesional a Jesús sobre el jumento. Ese punto importante, reto, desde luego, está centrando el actual mandato de aquella niña hebrea, que sin dejar de serlo, se ha convertido en Hermana, sin dejar de serlo igualmente, Mayor.

Su nombre, que ya está en la historia de las pocas mujeres que en Baena han ostentado un máximo cargo cofrade, pasará a la de la pequeña entidad que preside como su representante en tan singular aniversario, el de los treinta añitos.

Su nombre, decimos por fin, es Rosario Lucena, la hija de "Pablito", a quien todo el mundo conoce como Charo, y algunos, más o menos cercanos, como "Charito".

*Artículo publicado por Paulino Cordero en el periódico "Viva Baena"
Marzo 2011




jueves, 3 de febrero de 2011

BAENA EN DOMINGO DE RAMOS

La Ciudad está en plena fiesta. Hay un clamor de tambores, un tumulto estremecedor, un estallido y bullicio ordenado...
Desde el monumento al Judío y en la Calzada hay colores y túnicas y voces y estandartes...Es como una turba abigarrada y estrepitosa. Hay mucha sonrisa y muchos ojos limpios, brillantes, muchas caras felices de niños y mayores...
Vienen todos hacia la Iglesia Auxiliar de Santa María. Jesús montado en la Borriquita ha llegado. Trae una mirada serena y sublime.¡Está alucinante!¡Viene con aire de fiesta...y Jesús espera...
Dan ganas de decirle, ¿qué esperabas, Jesús? ¿Qué esperabas, Maestro Bueno? Y parece que responde:
Espero a mis niños,  las niñas y los niños de Baena, mis niños siempre esperados y deseados, los limpios de corazón, los antes y eternamente queridos y benditos, los que siembran felicidad y encanto y ganas de vivir y de luchar, los que hacen olvidar a los mayores -siquiera unos momentos- tanta maldad, tanto malestar, tantos silencios...
Un día venturoso, aquel histórico primer Domingo de Ramos en la Ciudad Santa de Jerusalén se oyó de labios de Jesús: "Dejad que los niños se acerquen a Mí porque de ellos es el Reino de los Cielos...". Y en otra ocasión... "Si no os hacéis como niños...", "...no seréis felices...", no haréis felices a los demás...,no podréis estar y vivir contentos...Dejad que se acerquen...".
Así como hace dos mil años se van acercando los niños, algunos por libre y a su aire como buenos y auténticos judíos, de la blanca o de la negra, de la negra o de la blanca...Ellos han nacido y aprendido este modo y estilo y hay que dejarlos...disfrutando...
Unos y otros, ellas y ellos...van y vienen, vienen y van...
Hay mucha alegría, mucha fiesta, muchos, muchos colores...es como un abanico-arco iris de ilusiones y esperanzas hechos vida...
Hubo un tiempo, hace años que yo disfrutaba soñando...sí...soñaba...veía soñando las calles de Baena llenas de niñas y niños y los padres y los abuelos y mucha gente, mucha gente...Y el sueño se hizo realidad.
Es que Dios sigue marcando la historia...Es que Dios no deja de sorprender...¿Por qué os digo y me digo esto?
Habíamos vivido momentos malos, especialmente yo, momentos peores, momentos y días tristes, difíciles, desilusionantes...y la oración de un grupo de buenos creyentes que rezaron mucho nos trajo el milagro de que todo fuese normal, ordenado, sencillo y solemne.
Se fueron los nubarrones y vino una gran calma...
Jesús en su borriquita gozaba en grande con los niños de Baena y los niños de Baena gozaban con Jesús en la borriquita.
Los niños Judíos abrían las filas en la Procesión mezclados pero uno de la Blanca en una fila y otro de la Negra en otra fila. Después se colocaban como querían. Hay que vivir en Baena para entender esto. Era un respirar ancho y hondo después de unas pesadillas de un ahogo, casi infinito...
Un día, una tarde, una mañana...muchas veces me habían preguntado, y...¿Quién es el alma de este acontecimiento, de este encuentro como hoy se repite, de esta historia cofradiera? El Alma fue y es "El Espíritu Santo", el mismo que inspiró y animó y aconsejó al cura de Santa María mpara que del cariño humano luchando por hacerlo divino hacia Baena, surgiese esta cofradía nacen y crecen las nobles y sublimes tareas...
Esto es así pero Dios quiso servirse de un animador, de una "fuerza" joven que acelerase, que ambientase, que ayudase a romper las ataduras. Y las sombras. Este es mi buen amigo Ramón Torres González. ¿Por qué? Muy sencillo...porque lleva dentro y muy dentro el verdadero espíritu cofradiero como lo pide la Santa Madre Iglesia porque lo vive y quiere que lo vivan los demás, porque desde el amanecer de esta andadura de la Cofradía de la Borriquita, se acercó, se ofreció, trabajó y más trabajó, pensó y yo dándole más que alas para que volase haciéndonos volar...Así lo que era menos que una semilla de mostaza creció y creció haciéndose un árbol frondoso donde cobijar a miles de pájaros...
Gracias, Señor, por estos hijos tuyos...
Gracias, porque en ocasiones parece que te escondes, te pierdes, y nos pones nerviosos pero eres tan genial, tan único, tan misericordioso, tan Hermano y tan Padre, que abres tus brazos, nos abrazas...y nos haces nuevos y valientes y fuertes...
La Criatura deseada y esperada ya está crecida. No la dejéis sola, arroparla y caminad con ella porque esto le agrada al Señor.
Vengan colgaduras y tambores y cornetas y platillos sonoros.
Vengan Túnicas y Estandartes, que se abran los portones y se alcen los dinteles...va a entrar el REY DE LA GLORIA.
Ojalá tú y yo...y el otro, y el otro dejemos entrar y descansar en nuestro corazón a este Cristo que pasa por las Calles de nuestra querida Baena. Un abrazo grande.
*Revista Cabildo 1999
Por D. Virgilio Olmo Relaño (q.e.p.d.); quien fue Hermano Mayor de nuestra Cofradía.

jueves, 16 de septiembre de 2010

"LA BORRIQUITA" PROCESION DE LOS NIÑOS

Quiero ofreceros, una sencilla reflexión, sobre la entrada de Jesús en Jerusalén, en aquel primer Domingo de Ramos, en la que se producen episodios, que presagian la pasión y muerte del Señor y la actitud de un pueblo, que a pesar de su entusiasmo, se muestra sordo al mensaje y presencia del Mesías.

San Juan en su Evangelio, nos da la razón de aquella ovación clamorosa e imponente que la muchedumbre tributa a Jesús. Los que en Betania hacía pocos días, habían presenciado el admirable milagro de la resurrección de su amigo Lázaro, debieron contarlo a los habitantes de Jerusalén y a los que allí concurrían con motivo de la Pascua, y su testimonio era irrefutable. "Y DABA TESTIMONIO LA GENTE QUE ESTABA CON EL, CUANDO LLAMO A LAZARO Y LO RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS". La curiosidad de ver a Jesús y quizás al propio Lázaro, hizo correr la noticia de que se acercaba a la ciudad y que la gente se lanzara a la calle a recibirle y aclamarle, ovacionarle y aplaudirle como Mesías y Salvador.

Pero en el corazón de los fariseos, los celos y la envidia se despiertan como un volcán, y los más descarados se acercan al Maestro para recriminarle, que no reprenda a sus discípulos y consienta que le vitoreen y le aclamen como Mesías, pero Jesús sin rodeos les contesta que ha llegado la hora de pregonar públicamente su mesianidad. Por ello, les contesta de forma ponderativa, que "SI ELLOS CALLARAN LAS PIEDRAS DARIAN VOCES".

La perversión de los poderosos fariseos, causa vivo dolor en el corazón sensible de Jesús. Ya la comitiva da vista al esplendor y grandeza de Jerusalén y de su Templo y arranca un llanto clamoroso del pecho y los ojos del Señor, deplorando en alta voz, la ruina de aquella ciudad a la que tanto amaba, y prosigue Jesús, exponiendo una terrible profesía: "PORQUE LLEGARAN DIAS EN QUE TUS ENEMIGOS TE DERRIBARAN POR TIERRA Y NO DEJARAN DE TI, PIEDRA SOBRE PIEDRA".

Entró por fin Jesús en Jerusalén y la conmoción fue impresionante en toda la ciudad, tanto que los fariseos sintieron miedo del pueblo, que así se manifestaba en su favor, proclamándole como profeta y Mesías, surgiendo al paso de Jesús, por las calles abarrotadas de gentío, una pregunta, que tristemente revela ignorancia disimulada o desprecio: "¿QUIEN ES ESTE?", descubriendo la insidia de los enemigos de Jesús, que atemoriza a la gente sencilla, que con cierto temor decían: "ESTE ES JESUS EL PROFETA DE NAZARET", respuesta que contrasta con el entusiasmo y el sentido mesiánico de las aclamaciones, de unos momentos anteriores.

Y llegó Jesús al Templo, como víctima que habría de ser inmolada y vinieron a él, ciegos y cojos, y los sanó, posiblemente los últimos milagros y signos, que hizo el Señor de esta clase, innumerables, desde aquel primero de las bodas de Caná. Todo ésto excita la envidia de los fariseos al ver las maravillas que hacía y "A LOS NIÑOS QUE GRITABAN EN EL TEMPLO: HOSANNA AL HIJO DE DAVID", repitiendo lo que habían oído a los mayores, ovación infantil, que los fariseos intentan apagar con un odio, ya difícil de reprimir. Jesús les dijo: "OIGO ESTAS VOCES Y APRUEBO", ratificando las palabras del Salmo: "¿NUNCA OISTEIS QUE DE LA BODA DE LOS NIÑOS SACASTE PERFECTA ALABANZA?". Es Dios quien pone en boca de los niños hebreos y de todos los que participáis en la procesión, el reconocimiento de la mesianidad de Jesús.

Y después de pasar la vista por el Templo, como Señor que era de él, se marchó fuera de la ciudad, porque su pobreza no le conquistó la generosidad de un hospedaje, tampoco lo tuvo en Belén antes de nacer, y por no hacer sospechoso a ningún huésped, se fue a Betania con sus apóstoles, a casa de sus amigos, para volver a la ciudad al amanecer del siguiente día y seguir enseñando en el Templo.

Y ahora la razón de que vosotros niños y niñas, seáis los protagonistas de excepción, en la liturgia y procesión del DOMINGO DE RAMOS, con todo derecho, sin distingos ni opciones preferentes, sin protocolos agobiantes incomprensibles para vuestra sencillez, porque en el Templo se oyó la voz de los niños, es razonable que tengáis el honor de abrir el gran pórtico de nuestra Semana Santa.

*Revista Cabildo 1990
Por D. Fernando Campos Cisneros